La vida de Carlos

Otra tarde más en el mismo sitio, las mismas caras, los mismos gestos… Hablo de historias que no me interesan, de peña que sólo cuentan penas tras penas, de gente que no me importa nada.

El mismo ruido en esta habitación oscura y cerrada. El mismo silencio atronador que desgasta mi oído cuando esa persona sube ahí arriba, y cuando lo hace lo primero que dice es: Me llamo……. Ojalá no hubiera estado aquí en la vida. Esta terapia no da para nada ningún resultado. A mi lo que me atrae es el humo entrando por mi garganta, es la sensación de volar que provoca ese canuto después de estar tu tiempo liandolo….ojalá no hubiera estando nunca aquí.

De repente… un aplauso invadió la sala, mire hacia arriba y noté como Ernesto bajaba por las escaleras con una cara despidiendo un sentido de alivio…Después de esto el tutor subió al estrado y mirando a su carpetita d&g dictó: Demosle las gracias a este hombre, porque ha sabido admitir su problema con la bebida, y porque este gesto significa que va a intentar cambiar y va a dejar ayudarse. Ahora dejemosle paso a otro hombre, que suba Carlos.

En este momento me quede quieto…como una estatua, una gota de sudor frió me callo desde la frente. Me levanté con pocas ganas, y fui paso a paso hacia el estrado. Los escalones parecían eternos, las miradas inquietantes, … Cuando estaba sobre el atril, miré hacia abajo esperando que viniera algún gesto de Jesucristo y me salvara, o alguna cosa para escabullirme (porque no es que sea católico) Pero al ver que no ocurrió nada, tuve que levantar la cabeza, mirar hacia los lados, mirar al frente y decir entre dientes: Mi nombre es Carlos, y esta es mi historia….

0 Responses to “La vida de Carlos”


  1. No Comments

Leave a Reply