Comenzó a echar tierra, como cada mañana, sobre el montón anterior. Siempre le parecía poco, nunca crecería la montaña. La regó varias veces pero no daba resultado, al contrario…siempre volvía a ser pequeña.
Tras una semana de árido calor y tres cubos y medio de arena, vio como su montaña iba a groso modo creciendo. Por ahora sólo era una pequeña duna. Dos semanas despues volvió a echar mas arena sobre la duna, pero se quedó sorprendida al ver que el viento se había llevado la cima, ahora sólo tenía una meseta.
Y se quedó allí esperando a que atardeciese. Ahora, a la salida de la luna cuando nadie podía verle, volvió a levantarse y a coger arena. Continuó asi durante mucho tiempo hasta llegar a hacer un pequeño monte, y un día, cuando se vio arriba, asintió desde la cima y pensó que ya se había superado en la vida, ahora sí había llegado a lo mas alto gracias a su mérito.
Pero miro al cielo y observó que aún estaba lejos, que aún podía llegar a ser más, y continuó echando arena al montículo pensando que podría hacer una montaña y vivir allí traquila en lo alto. Y no hacía falta que nadie reconociera su mérito, porque nadie comprendería por qué hizo lo que hizo, igual que nadie supo reconocer a lo largo de su vida sus hazañas.
Moraleja:…
0 Responses to “Arena”